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Sergio PDF Imprimir E-mail
Bienvenidos - Mis amigos
Escrito por Administrator   
06.03.2006
Algunos días en la vida puedes llegar a pensar que existe el destino. Los acontecimientos parecen sucederse hasta llegar a un objetivo. El día que decidí volver al grupo, empece a reconquistarme como persona. Conocí a las personas que amo y encontre a todos los amigos que forman parte de mi mundo. Ernesto es uno de ellos.





 
Sonriendole al cielo

 
Recuerdo haberle visto por primera vez, cuando tras unas horas reunidos en los locales del grupo nos decidimos a seguir el encuentro en los bares. Me recorrio una de esas sensaciones que sólo ocurren con determinadas personas, algo que te dice que merece la pena. Todo el mundo hablaba de Ernesto, y de sus labios te conocí.

Una persona muy timida que se dejaba llevar por las pautas y vaivenes que marcaban los decididos, pero a la vez con rumbo propio. Con las ideas claras sobre lo que te pedía tu vida, y lo que tu le dabas. Nunca te ha hecho falta hablar demasiado pues con la mirada nos dices todo. Una persona sincera, que con su sola presencia se encarga de que el resto permanezca unido.

Empezamos también a disfrutar con esas partidas en el frontón de Aluche, seguidas de un continental de horas, donde era famoso el afán con que afilabas las cartas. Luego, ¿te acuerdas?, tuvimos la oportunidad de irnos conociendo mejor, en un campamento en Gredos, cuando recorrimos juntos las Cinco Lagunas. En sus orillas quedarón conversaciones que aún el viento nos trae de vez en cuando.
¿Recuerdas, aquella vez que te disfrazaste de vampiro para el juego de ciudad y tuvimos que ir a rescatarte de las garras de la Poli porque estabas espantando a la gente?. Contigo contamos siempre ya lo sabes. En tu apoyo nos hemos basado todos, para una vez alejados del grupo empezar a saborear la montaña como si fuera algo nuestro, como si en cada cumbre pudieramos ir dejando un testimonio de la amistad que nos une. Descubrimos juntos, la Sierra de Madrid, cuando nos calzamos en un invierno frio y gélido, por primera vez unos crampones. Saboreamos las excursiones a los valles pirenáicos, coronando el Posets, con el material alquilado en el centro cultural del barrio.

Tu idilio con la montaña ha nacido de la tenacidad de tu caracter, de la nobleza de tu mirada y del afán de superación. Y juntos fuimos a disfrutar del aire, a volar como pájaros. El parapente fue una oportunidad para conocernos mejor, para compartir conversaciones, afición y dominar el viento.

Después de haber surcado el cielo seguiremos disfrutando de nuestra amistad como los pájaros que una vez volaron sin rumbo hacía el Himalaya porque soñarón que podían tocar el techo del mundo.

Última modificación ( 06.03.2006 )